El santo de mi marido fue en
septiembre, justo antes de que llegase el otoño, por eso quise aprovechar y despedir
la repostería de verano con una tarta con forma de cesta de flores. Muchos
pensareis que es una estupidez, pues las flores representan la primavera, y es
verdad pero en verano también hay flores en mi jardín. De hecho el hibiscus,
una de mis favoritas, solo florece en la estación del sol y los rosales dan
flor hasta bien entrado el otoño.
Otro motivo por el que decidí
hacer este diseño de tarta es que estaba deseando practicar con la manga
pastelera. Desde que hice el segundo curso de Wilton en junio no había
vuelto a hacer nada con ella y “tenía mono”. Además cuando nos enseñaron a
hacer la cesta, a mí me tocó practicar con la boquilla de estrella (la 16), en
vez de con la especial para esta textura (la 47) y me quedé con ganas de probar
con esta última.






















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