Después de dejar un tiempo
prudencial de desintoxicación alimenticia tras las Navidades, decidí coger mis
nuevos libros de repostería y empezar a probar recetas. He de reconocer que
hubo varios de grandes blogueras/reposteras que me decepcionaron bastante
porque o las recetas no funcionaban (parecía que les faltase algo), o en
los paso a paso omitían la mitad. Aun así ha habido un par que me han encantado como "El
del rincón de Bea" (perfecto como su blog), el de "Cupcakes a diario" (recetas y
decoraciones divertidas) y el de "Decorar pasteles" de Lindy Smith (el mejor de
todos).
Claro que en el momento que os
estoy narrando, todavía no sabía todo esto por lo que me dispuse a hacer las recetas
que mas me llamaron la atención dentro de los ingredientes de que disponía en ese
momento.
Primero hice unos cupcakes de
chocolate con cobertura (frostin/icing) de frambuesa. El bizcocho salió estupendo
pero el frosting quedó demasiado blando y tuve que echarle mucho mas azúcar glacé
del que venía en la receta lo que lo dejó muy dulzón. Además use un
saborizante concentrado que le dejo un sabor muy fuerte (supongo que tendría
que haberlo diluido en agua pero todavía no he encontrado nada al respecto).
Luego probé con unos cupcakes de lo
que yo llamo “limón al cuadrado” (bizcocho y cobertura de limón). En este caso
ambos quedaron deliciosos, muy sabrosos y nada pesados. Yo que no soy muy
golosa me habría comido media docena. El problema fue que al día siguiente,
cuando la masa había reposado, sabían demasiado a mantequilla para mi gusto y se
quedaron muy pesados. ¡Una pena!
Mi marido aquí añadiría que otro
fallo de estos cupcakes fue que me pasé con el colorante y había que ponerse
gafas de sol para mirarlos. Y es que a veces se me olvida que solo con una gotita el
color sube mucho.
Para finalizar quería hablaros de
la importancia de elegir bien la función de horno: Para los bizcochos yo solía
usar la posición de arriba y abajo con convección y, por inercia, un día horneé
los cupcakes en esa posición. Abajo podéis ver el resultado y compararlo con cómo
queda si no se usa la convección del horno. Aunque siempre se puede cortar el
sobrante y al ponerle la cobertura no se nota la diferencia (quedan estupendos),
siempre es mas cómodo si al sacarlos del horno están tan perfectos e
igualaditos como en el segundo caso.
Por otro lado si solo queremos
hacer magdalenas, como bien dice mi suegra, las deformes tienen mucha gracia,
llaman mucho la atención y son las primeras que queremos comernos para quitarles a
mordiscos ese sobrante tan gracioso.
Luz Ignesón
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