Mi madre es de esas personas que prefieren
los Reyes Magos a Papá Noel hasta el punto de poder discutir horas sobre el
tema. La verdad es que es una pena que una tradición tan bonita se vea mermada
por la invasión comercial del hombre de rojo, pero mientras haga ilusión, que
cada uno en su casa haga lo que mas le guste. No me voy a meter a discutir
sobre si Papá Noel es una yanquilada o no, pero si es verdad que
desgraciadamente los Reyes llegan al final de las navidades por lo que los
niños solo tienen un par de días para disfrutar de sus regalos. A mí de pequeña
era un hecho que no me importaba y la larga espera me parecía incluso divertida
pero, viéndolo ahora con perspectiva, yo cumplo años poco antes de navidad por lo
que siempre he tenido el privilegio de poder jugar durante todas las vacaciones
con mis regalos de cumpleaños.
De todos modos para mi madre la
noche de reyes y el día posterior siempre han sido algo especial, casi
ceremonioso, y por eso le hice estas galletas.
Todos los años el día 5 nos acercábamos temprano
a la cabalgata del centro de Madrid para coger primera fila y tener así luego
muchos caramelos. Despues, como hito anual, cenábamos todos juntos (mi padre
incluido) en un Burger o Mc Donalds. Al llegar a casa sus majestades nos habían
dejado ya un detallito en el zapato como aperitivo de lo que iba a acontecer al
día siguiente. Muy ilusionadas les dejábamos una bandeja con champan y cereales
para los camellos y nos acostábamos temprano…..a la mañana siguiente el salón
estaba inundado de coloridos paquetes con preciosos regalos (por lo menos 20
por cabeza y somos tres hermanas) Después de abrirlos por turnos, venía el resto
de la familia a comer un tardío roscón de reyes (con tanta cosa siempre
acabábamos a las 12h). Con la tripa a reventar, y solo un juguete en la mano, nos
acercábamos a casa de mi abuela materna a comer caldo gallego, para luego irnos
a merendar roscón a casa de una tía de la familia de mi padre.
Contado así parece muy consumista y glotón pero éramos niñas y todo resultaba fascinante, especial y divertido. Por supuesto suponía un gran esfuerzo organizativo y logístico por parte de mi madre, además de costarle varias horas de sueño (algún año incluso la noche entera).
Contado así parece muy consumista y glotón pero éramos niñas y todo resultaba fascinante, especial y divertido. Por supuesto suponía un gran esfuerzo organizativo y logístico por parte de mi madre, además de costarle varias horas de sueño (algún año incluso la noche entera).
Por todo esto y por una infancia
llena de magia solo quería decir: ¡gracias mamá!
© [2013-2014] [Be brown, be sweet]
NOTA: Las galletas eran de chocolate
recubiertas con fondant. Las metí en una caja delgada a modo de joya y se las
regalé por su cumpleaños. ¡Le encantaron!
Luz Ignesón
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Maravillosa pagina de arte
ResponderEliminarComo molan tus galletas de reyes, perooooo que pasa con papa noel? No tiene derecho a tene galletas?
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