Cuando me casé, empecé a celebrar
los cumpleaños y los santos juntando a toda la familia (la mía y la de mi
marido), pero tras varios años decidimos separarlas y celebrarlo en dos tandas.
Cada vez éramos más y la logística resultaba muy complicada. En muchas
ocasiones, por atender a todos, no nos daba tiempo ni a sentarnos a comer un
canapé. Al final era mas tranquilo, cómodo y rentable preparar dos comidas
que hacer aperitivos para veintitantos. Una desventaja de esta disgregación es
cuando coinciden las dos comidas en un mismo fin de semana o día (almuerzo y
cena). A veces, por como caen las fechas, no hay mas remedio y, no solo
acabamos destrozados, sino que además sobra muchísima comida.
Esto es lo que pasó en el último
cumpleaños de mi marido, en el que me vi en la tesitura de estar cansada recogiendo
lo que había sobrado de la comida con su familia, mientras me planteaba como hacer
y decorar una tarta para el día siguiente. Pero cuando vi que había sobrado
media tarta de ese día, lo vi claro: la aprovecharía para sacar una tarta más
pequeña para mi familia (esta vez éramos solo 5) y así solo tenía que hacer la decoración
y me podría acostar temprano…estaba reventada!!
Después solo tuve que montar una
anemona de pasta de goma y colocarla en la tarta. Las hojas y los pétalos los
había dejado secándose el día anterior. Usé fondant con sabor a mora al que
añadí CMC y tinte (el color que traía era horrible) y fondant de pera (sabe de
vicio). Los había comprado días antes en expotarta y fueron la mejor adquisición
de la feria.
Con muy poco tiempo y esfuerzo
sacamos dos tartas de una y, lo más importante, no estuvimos comiendo sobras
durante semanas.
Supongo que no hará falta decir
que esto fue un hecho puntual y familiar, y que jamás de los jamases
(valga la redundancia) debe hacerse con una tarta de encargo, aunque sea
para unos amigos. Hayáis hecho o no como yo un curso de manipulación de
alimentos, creo que entenderéis que esta tarta no guarda la higiene necesaria
para ser vendida, regalada o digerida fuera de un ámbito estrictamente familiar….no
se la daría ni a mi suegro!!
Luz Ignesón
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© [2013-2014] [Be brown, be sweet]
Eh!!!! que teníamos las manos limpias y nadie había chupado la tarta!!!!!! Además, oye acaso no comía el exministro de agricultura los yogoures caducados para ahorra por culpa de la crisis?....Pues no vamos a andar tirando una tarta tan deliciosa o comiendola hasta reventar. Economía de subsistencia familiar!!!!
ResponderEliminarPero solo familiar, esa es la idea.
EliminarUna pasada tus tartas, deberías venderlas!!!
ResponderEliminarEnhorabuena por tu blog!!