Dado que
el curso que hice de la “tarta bota” en la tienda Dulces Ilusiones me gusto mucho, decidí repetir y hacer el Curso 2 de Wilton de “Flores y diseño de
pasteles”. Llevaba tiempo con ganas de hacerlo pero me habían dicho que era el más
duro y difícil de los cursos Wilton y no acaba de animarme. Al final no me
resultó nada complicado y, a diferencia de cuando hice el primero de Wilton,
esta vez era la primera de la clase. Esto no se debía a que consiguiese
terminar las flores antes que las demás, sigo siendo una lentorra, pero sí que era
la primera, y a veces la única, a la que le salían bien.
Me di cuenta de que
todo lo que había practicado con la manga el verano pasado por fin había dado
su fruto. Ya lo dicen las profes: practicar, practicar y practicar….Y nada
mejor que hacerlo en condiciones adversas, como cuando intentas utilizar la
buttercream con calor. Todo lo que había “sudado” para conseguir hacer la rosa Wilton perfecta, con esa crema que se derretía por momentos y nunca parecía
tener la consistencia adecuada, ahora se recompensaba con unas rosas que casi
parecían hechas por mi profesora.
En esta nueva experiencia con la
manga aprendí que en época de calor la buttercream debe hacerse con grasa
vegetal, tipo Crisco, y no con mantequilla. De esta forma se consigue controlar
mejor la consistencia, aunque haya que trabajar rápido y tirar mucho de aire
acondicionado y de nevera.
Aunque eché de menos que me
enseñasen algo de teoría de cómo diseñar pasteles, me gustó mucho aprender a
hacer las pequeñas flores de glasa como la violeta o el narciso de arriba. Trabajar la manga con glasa
me resultó mucho mas cómodo que con la buttercream y conseguí mayor precisión.
Además podía retocar cómodamente con el dedo si quedaba alguna imperfección,
sin por ello destrozar la flor.
También me encantó aprender a
hacer un acabado tipo cesta. Desgraciadamente me tocó utilizar la boquilla 16
en vez de la 47, que es la más adecuada para esta textura, pero aun así me
quedó muy chula.
Para mí lo mejor del curso fue
descubrir la glasa de “FunCakes”, que utilizamos por comodidad. Aunque
seguramente se puede hacer igual sin necesidad de comprarla, no se parecía a
ninguna de las recetas que había probado hasta entonces. Mmmmm!! Era deliciosa.
Nada mas probarla volví a mi infancia rememorando cuando le pedía a mi madre
que me comprase esas figuritas de azúcar que vendían en los mostradores de las
pastelerías (que seguramente siguen vendiendo) y que curiosamente estaban
siempre a la altura de los ojos de los niños.
Lo peor fue el molde que te regalan para hacer
la flor de botón. Ya sé que “a caballo regalado no le mires el diente” pero es
que este molde no valía para nada. Era muy bonito, con unas texturas muy
chulas, pero era imposible sacar la flor de fondant sin destrozarla (ni la
profe podía) A ninguna nos gustó, y he hablado con mas gente que ha hecho este
curso que opina lo mismo, así que si lo veis por casualidad en alguna tienda no
os dejéis engañar por su aspecto. Comprarlo o no es elección vuestra, pero yo os
he advertido.
© [2013-2014] [Be brown, be sweet]
Luz Ignesón
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Hola, estoy de acuerdo contigo, yo probe el molde para la flor de boton y es francamente malo!!
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