Mi hermana Ana cumplió años hace
unos meses y para la ocasión decidí regalarle una “tarta joya” (ya sabéis
que llamo así a una tarta pequeñita y muy personalizada, que es ideal para
regalar a un familiar o amigo).
En este caso el tema estaba muy
claro, un zapato de tacón de aguja. Mi hermana es una mujer muy elegante con un
gusto casi obsesivo por los zapatos de tacón, cuanto más altos mejor. Si
tuviese una casa más grande sería como Imelda Marcos o Carrie Bradshaw.
La verdad es que admiro su
capacidad de ir a todas partes subida a semejantes tacones…sobre todo cuando
estamos en el campo!!! Por eso tenía tan claro que le iba a hacer un zapato de
fondant para decorar su tarta.
Inicialmente busqué entre los
distintos moldes de zapatos que vendían para ahorrar tiempo, pero o eran muy
pequeños o el tacón era muy bajo, el caso es que ninguno me convenció así que
me puse a mirar tutoriales en internet para hacerlo sola.
Primero imprimí a la escala
que quería este patrón con la suela, la plantilla y la parte delantera del
zapato. También hay una base para una cuña que permite dejar reposando el
zapato hasta que se seque, esta tuve que modificarla un poco ya que esta pensada para tacones mas bajos.
Después teñí el fondant del color
que quería, lo estiré, puse el patrón encima y lo recorté. Cuando quise
levantar el folio me costó bastante despegarlo del fondant que acabó
deformándose. ¡En ningún tutorial habían dicho que pasase esto!. Aun así puse
la suela sobre la base forrada con film (como había leído en algún blog) para
que se secara, pero se resbalaba lentamente deformándose mas aun en el proceso.
Cuando fui a colocarle la plantilla fue imposible encajarlas :(
(si os fijáis en el canto está deformadísima)
En vez de desanimarme busqué
entre mis artículos de papelería y encontré un acetato gordo, de los que se
usan para encuadernaciones. Calqué sobre él todos los patrones, los recorté y
repetí el proceso.
Esta vez sí que fue fácil
separarlos del fondant y colocar las piezas sobre la base. Las piezas encajaron
a la perfección.
El zapato que modelé lo diseñé
pensando en los gustos de mi hermana: mucho tacón, colores sobrios y elegantes,
y nada de sandalias. Hice el zapato que le gustaría comprarse si lo viese en
una tienda (o eso creo). Como toque final le puse su nombre a modo de etiqueta
estampado sobre la plantilla (existen marcas muy buenas como Menbur que lo
hacen así).
Para la tarta simulé una caja
para guardar los zapatos, aunque como dice mi marido mas bien era una sombrera
ya que ¿desde cuando se venden los zapatos en cajas cilíndricas? La tapa la
hice de fondant con un cuadrado encima, a modo de pegatina, donde ponía
“boutique 32” que eran los años que cumplía. Quizá me quedó una tapa un poco
desproporcionada pero la hice antes que la tarta, para que endureciera, y no se
me ocurrió comprobarlo hasta que ya fue tarde ;P
A mi hermana le encantó su regalo
y me dijo que era la tarta mas bonita que jamás le habían hecho (je, je…era la
primera de este tipo así que…) Le gustó tanto que decidió reservarla para
llevarla al trabajo y celebrar así su cumpleaños con sus compañeros. Tras tres
días la tarta estaba bastante destrozada por fuera y seguro que seca por
dentro, pero aun así causó sensación en su empresa y mucha gente le pidió mi
número (yuju!!!)
Luz Ignesón
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