Lo bueno de hacer una tarta para
un familiar es que puedes experimentar con ella, lo malo es que el experimento
salga mal. En este caso al final conseguí salvar la tarta y quedó muy aparente,
pero estuve al borde del fracaso. Eso sí, aprendí varías cosas que no se me van
a olvidar y que me servirán para futuras tartas.
En primer ligar descubrí que
nunca debe usarse crema de queso (chessecream) para recubrir una tarta.
Este tipo de crema está bien para decorar un cupcake o, incluso, para rellenar
una tarta, pero es demasiado blanda para recubrirla. Si además le pones, como
hice yo, pasta con sabor a limón de Home chef, la crema resbalará por las
paredes de la tarta acabando sobre el plato giratorio…¡¡un horror!!

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